Hay dos detalles que me gustaría añadir a esta mini serie de artículos sobre por qué España será siempre de segunda división en Europa, tan mini serie que solo son dos artículos.
La primera es el dinero que da España a la Iglesia. Y esto demuestra que al 100% España no ha salido de la época feudal. Da alrededor de 250 millones de euros a la Iglesia, además de los que los «fieles» dan a la misma en concepto de «platillo» en las misas que les plantan en todos los morros en las iglesias, más los millones que sacan de poner la cruz en la casilla de la Iglesia Católica en la Declaración de la Renta, más las contribuciones que se dan en las ONG´s católicas, más los presupuestos que se dan en los colegios religiosos como los jesuitas, católicos, etc…
La Iglesia se defiende diciendo que le ahorra al Estado una cantidad mayor, cosa que no está nada clara por que hay que contar la suma de todas las partidas presupuestarias que hemos citado antes. Y eso es algo discriminatorio, ya que ninguna otra religión reconocida en España, que son bastantes, tienen esos derechos. Luego dicen que se trata mal a la Iglesia.
Otro detalles es que se siguen nombrando de vez en cuando a barones, duques, condes… Ese tipo de nombramientos ya no caben en el siglo XXI; el hecho de ser privilegiado por razón de nacimiento va en contra de cualquier democracia. Creo que España no está todavía preparada para deshacerse de la Monarquía, ya que los nacionalistas poco tardarían en querer segregarse de España, pero es algo que se debería tener en cuenta.
Otro detalle es relacionado con esto, precisamente. ¿Por qué hay tanta historía y reconocimiento a la nieta de Franco, Carmen Martínez Bordiú, cuando precisamente se repele totalmente a su abuelo Franco? Por haber nacido de quién ha nacido está forrada de dinero, igual que la Duquesa de Alba, se les admira, no entiendo por qué, y eso por desgracia pasa sobretodo en España, y gran parte de la culpa la tiene Telecinco, por cierto.
Estas cosas, finalizando, son las que pienso humildemente que hacen que España nunca será como Francia o Alemania.









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