El argumento parecía prometedor: unos mineros provocan una explosión en el suelo helado de Alaska y liberan a un dinosaurio antiguo que vivía por allí, al que llaman el «devorahombres» Pero hasta ahí se acabó lo «prometedor».
Y es que cuando los efectos especiales son malos, y el monstruito de marras sale poco, es por que no están nada logrados. Más bien, parece un lagarto gigante con cara de mala leche. Efectivamente empieza a comerse a toda la gente que va por ahí, y los únicos que sobreviven son los protagonistas, 2 camioneros que van con sus enormes camiones por la carretera totalmente helada y con peligro de hundirse en el agua, huyendo todo el rato de dicho dinosaurio.
Al final se lo cargan de la manera más tonta posible: explotan un surtidor de una gasolina de una cabaña en medio del bosque de Alaska y por las quemaduras, el dinosaurio muere. Sí, el mismo dinosaurio que sobrevive a atropellos de camión y de tiros con pistola, muere a causa de las quemaduras. ¿Curioso? Sí.
En fin, por eso no lo recomendamos.









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