En fin, la película en sí es buena, unos efectos especiales genialmente hechos, el argumento convincente, el actor adecuado, y por supuesto el careo de Stan Lee siempre es digno de alabar.
Lo único que no nos ha gustado es la «dulcificación» del personaje. Se considera el simibionte como un «pringao», palabras literales, en su planeta natal, y por eso se junta con Eddie Brock, otro «pringao», y por eso hacen equipo. ¿Es necesario esa bajada de autoestima de un personaje supervillano que es uno de los principales personajes del universo Marvel, capaz de darles guerra a los mismos Vengadores?
El argumento es un Eddie Brock reportero, al que despidieron en el Daily Bugle (imaginamos que, según el cómic, por haber plagiado unas fotografias de Peter Parker…) y se traslada a San Francisco donde tiene un programa de reportajes, al que le va muy bien. Pero decide meterse con una empresa muy potente que hacen descubrimientos especiales, y esta empresa le hunde la reputación, y pierde a su novia. Desesperado, va con una empleada a la que le molesta la conciencia el hecho de que tantos sujetos mueran, y el, a indagar en dicha empresa.
Pero les pillan, y un simbionte se escapa y se mete en Eddie Brock: este simbionte hace equipo con él y se hace llamar Venom, y le dice que están en la Tierra por que quieren conquistarla, comiéndose a todos. El general de Venom, otro simbionte más fuerte aún, quiere recuperarlos a todos para dar la órden de ataque, pero al final consiguen derrotarle y muere por fuego, una de las pocas cosas que, junto con el sonido, hacen frenar a un simbionte.
Como escenas finales una persecución de Spiderman con Veneno, pero en otro universo, el cual no se entiende muy bien.
¿Recomendamos la película? Sí, claro, ya que es Marvel y la van a implantar en el Universo Vengadores por Spiderman… pero desde luego, mucho tiene que cambiar el personaje, mucho.








