Estos días se está hablando mucho del Proyecto Castor, que es ni más ni menos el depósito de gas en medio del mar, a 21 kilómetros de la localidad de Vinaroz (Castellón) que inyecta gas de la península abajo del mar, a unas profundidades de varios kilómetros, en un depósito subterráneo. ¿Para qué? Es una exigencia de la Unión Europea para que todos los países tengan varios depósitos por si fallara el reparto de dicho gas por algún conflicto, como los que pasó en Rusia y Ucrania donde varios países europeos vieron seriamente amenazados su abastecimiento.
El problema es que, al parecer, ese depósito de gas ha ido provocando una serie de seismos de al principio poca importancia hasta ser abiertamente sentidos por los habitantes del norte de Castellón y sur de Tarragona. Peñíscola, Benicarló, Vinaroz y los pueblos del sur de Tarragona han ido sintiendo cada vez más estos terremotos, asustando lógicamente al personal.
¿Cuándo se inició este proyecto que es toda una realidad? Según palabras del ministro de Industria: “El procedimiento se ha seguido correctamente en todas sus fases. En 2008 se exploró[LA ZONA]; en 2009 se aprobó la declaración de impacto ambiental, y en 2010 se concedió la autorización provisional administrativa”. Se gastaron 8 millones de euros solamente en inspeccionar, estudiar la zona, analizarla mediante todos los sistemas posibles e investigar todo el subsuelo de toda esta parte del llamado Golfo de Valencia. Solo 8 millones en estudios, más 2.550 millones de euros en su construcción, y desmantelarla ahora sería unos 1.600 millones de euros.
En definitiva, todo un pastón para ahora decir que provoca seísmos, terremotos. Pero evidentemente, si provoca el más mínimo terremoto, habrá que trasladarla a otro sitio, ¡faltaría más!, por si se llegara a provocar un terremoto mucho más grande. Centenares de miles de personas viven en el radio de 50 kilómetros de donde están los epicentros de los terremotos, con lo que más vale que miren bien todo para estar seguros si se desmantela o si sigue funcionando.
Y la consiguiente pregunta es… Todos estos millones y millones que se han gastado, desde los anteriores Gobiernos… ¿ahora quién los va a devolver? Por que el país no está precisamente para inversiones tontas que no sirvan para nada. Increible que ahora se den cuenta de que conlleva un peligro real para la zona, eso lo deberían de haber dicho mucho antes. Ahora todo será responsabilidades pero no se devolverá el dinero, para quebranto del Gobierno central. Por último, todas esas inversiones que iban a realizarse en la localidad de Vinaroz por tener enfrente ese «monstruo» de metal, ¿dónde están? Encima de que no les ha tocado casi nada, tienen riesgo de terremotos. Viva la política.









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