Sí amigos, como leeis. El barrio de La Fonteta de San Luis y las armas de destrucción masiva: ¿qué tiene que ver una cosa con otra? ¿Acaso Bin Ladin está en ese barrio y tiene las supuestas armas de destrucción masiva dentro la estación de tren de la Fonteta? No. Vamos a hablar brevemente de un «arma», que aunque no es de fuego, puedo enloquecer a la gente: los villancicos.
Los villancicos, esas cancioncillas taaaaaaan bonitas que se suelen cantar en Navidad. La pregunta es, ¿quién es el que pone en 3 estúpidos altavoces en dicho barrio los villancicos? ¿Por qué durante más de 2 horas al día en volumen alto tenemos que aguantar los villancicos de alguien que pone el CD, qué se yo donde, para que todos los vecinos tengan el «placer» de oirlo? Imaginad que estamos echando una siesta, y de repente empieza a sonar Campanas de Belén.
A ver, señores, ¿quién ha dado el permiso necesario para esto? Qué pasa, ¿que la Iglesia de ahí dice u ordena que sus «fieles» (como si todo el barrio fuera católico, ya ves tu…) tienen que oir por narices (por no decir otra palabra) estúpidos villancicos en voz alta? Por que supongo, no lo se seguro, que es dicha Iglesia quien tiene ese hilo musical como un bar musical típico. Pues si a ellos les gusta poner villancicos por que es lo suyo, ¿puedo yo poner mis altavoces en la ventana y poner alguna canción de Metallica, a ver qué pasa? Total, tampoco yo he pedido permiso, y como parece que el Ayuntamiento de Valencia le da igual, pues voy a hacer lo mismo; es más, creo que pondré esta:
Ah, amigos, seguro que no haría mucha gracia ¿verdad? Pues… ¿por qué creen que nos hace gracia villancicos dos horas al dia encima en altavoces cutres y que relinchan de viejos? Sí, relinchar, como los caballos. Antes el barrio era un pueblo, e imagino que tienen cosas de pueblo, pero ya hace bastantes años que forma parte de la ciudad, con lo que tiene que ser ciudad de una vez por todas.
Así que, cuando alguien pase por dicho barrio y oiga villancicos y de repente oiga Master of Puppets, ya sabéis qué esta pasando. Una pista: no es Bin Laden.








