En esta temporada quizás hemos notado un poco de bajón con respecto al argumento de la cuarta, pero siguen las «aventuras» y «desventuras» de la espía Carrie Madison, que esta vez, defraudada por cómo ha actuado Saul en la CIA de Estados Unidos, decide dejarlo, y está ahora en Berlín como jefa de Seguridad de una firma privada.
Pero otra vez el terrorismo y su larga sombra le acechan, por que sufren el ataque de un «hacker» informático con raíces terroristas que consigue descargarse ilegalmente miles de documentos clasificados, y al estilo «Vatileaks», una periodista consigue esa información y va a la televisión a empezar a contarlo. Se arma un revuelo tremendo y ahí tiene que actuar Carrie que de nuevo la envían al extranjero, esta vez al Líbano, para intentar solucionar la situación grave a las que están expuestos, su actual equipo y el antiguo.
En definitiva, en esta temporada mas de lo mismo, y vemos como Carrie poco a poco está llegando a su límite, ya que no puede ser espía, madre y hermana a la vez, teniendo en cuenta que su padre ha fallecido hace poco y su familia la necesita. Veremos en qué acaba su situación.








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