Valencia es una ciudad orgullosa de si misma, que ha sabido reinventarse y a sacarse las castañas del fuego pues nunca ha tenido la misma ayuda ni consideración que Madrid, Barcelona o Sevilla, pero ahí está Valencia: sigue siendo la orgullosa tercera capital de España y ella misma se propone seguir creciendo pese a las no ayudas del Estado Central.
Pero ahí cosas que nos sorprenden, y una de ellas es esta, un aspecto que te hace pensar en cómo es posible que una ciudad como Valencia deje pasar estas cosas: Franco deja de ser alcalde honorario de Valencia. Esta noticia sorprende por que, hasta ayer mismo, ¡Franco era alcalde honorario, entonces, de la ciudad de Valencia! Colores políticos aparte, Franco era un dictador, y punto. Y como dictador, aunque algunos lo echen de menos y otros se alegren de que ya no esté (en eso no nos metemos, como siempre) debería haber desaparecido de una ciudad que algún día pretenderá ser sede de unos Juegos Olímpicos, o de una Expo, o de lo que sea.
Ya lo ha sido de 3 grandes premios anuales (Fórmula 1, Moto GP y Tenis ATP 500) y fue sede 2 veces de la Copa América. ¿Cómo puede ser que todavía Franco, un personaje histórico y del que solamente se tienen malos recuerdos, era todavía alcalde honorario?
Alfonso Grau, teniente alcalde de la ciudad, decía que no le daba importancia y que no se le quitaba este título honorífico ya que al estar fallecido, daba igual, con lo que se le mantenía este título. Pero la juez que ha llevado esta instrucción ha sentenciado que este argumento no es válido pues se sabe y se conoce que personas que han fallecido se les han dado, o quitado, esos títulos después de su fallecimiento. Es decir, el Ayuntamiento ha perdido.
¿Qué necesidad tiene Valencia, con todo lo que está cayendo, ser ahora portada de noticiarios como La Sexta y Cuatro, que hoy mismo seguro que empezarán a hablar de nuevo negativamente de esta ciudad? A ver si nos acabamos de modernizar un poco.








