Miguel, buen lateral derecho del Valencia, parece que tiene los humos un poco subidos.
En una discoteca de Lisboa, a las 5 de la mañana él y sus amigotes pretendían entrar cuando ya estaban a punto de cerrar pero en vez de irse a otra, la emprendieron contra los seguratas que habían por ahí. Alguno/s de los que iban con él llevaban incluso pistolas, al parecer, por que se oyeron disparos. Lamentable espectáculo.
Este personaje desde luego ya ha ensuciado su nombre, pero el problema es si ensucia el de su equipo, el Valencia, que tampoco es que estén muy contentos con él. A ver si entienden Miguel y los demás jugadores que se creen dioses que el dinero puede dar gran poder, pero no poder absoluto, que también son humanos.








