Si la primera parte de la película, la cual comentamos en su momento, no la recomendábamos… esta segunda parte menos aún. De hecho, se regodean en la propia mediocridad y el ser de segunda B esta película.
Las pirañas que aparecieron antediluvianas han vuelto, esta vez a un pueblecito donde hay un importante parque acuático. En este parque acuático está, como suele suceder en estas películas, el típico jefe que no cree en nada de los peligros que le están advirtiendo, y se produce una matanza impresionante.
Pero como «gracioso» en esta película está… ¡David Hasselhof!, que asímismo se parodia como si fuera un vigilante de la playa que ya se siente mayor y quiere por primera vez en su vida salvar a alguien de verdad. En fin, un despropósito, pero queda gracioso.









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