Una pena. Una penosa pena lo que está pasando en la Liga BBVA, la «Liga de las Estrellas». Si bastante patético es que los partidos importantes los dejen a horas extremadamente ridículas para que jueguen en la mejor hora los de siempre, Madrid y Barcelona con sus «clásico», además de que condenen los castigos también a los jugadores de los de siempre, solo faltaba lo de ayer en el Nou Camp.
¿Qué tiene que ver el fútbol con la política? Nada de nada, como siempre ha sido, pero como la RFEF no tiene lo que tiene que tener que es coraje y valentía y está a la servidumbre de los dos equipos «grandes» de este país, permite el bochorno de ayer además de los bochornos varios de las últimas finales de Copa del Rey. No deberían de permitir nada de esto, por que el deporte no puede tener nada que ver, pero nada que ver, con la política.
Y nos da igual si Cataluña quiere o no quiere independizarse; sea como sea, el deporte del fútbol es 11 personas dándole patadas a un balón contra 11 personas de otro equipo, en un campo de futbol que debería ser neutral en estos temas. Como han permitido que pase esto, ahora quizás es demasiado tarde.
El Barcelona-Madrid se ha convertido en una especie de Cataluña-España, quieran o no quieran verlo así. Pero la batalla política no debería ser en los estadios de fútbol, deberían ser en el Gobierno y sus autonomías; que dejen en paz al deporte que no tiene nada que ver con estas historias de siempre. Flaco favor le hacen al deporte. ¿Cuándo se darán cuenta de que es un error craso el permitir hacer eso?









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