Este articulo viene a cuento de la bajada del porcentaje que el Gobierno ha hecho al cine español. Concretamente, se habla de un 35% menos, ya que de 76 millones de 2011 se ha pasado a los 49 millones de este año, según la ley presupuestaria presentada ayer en el Congreso, un 35% de tijeretazo, como hemos citado. Pero la pregunta es: ¿debe el cine español subvencionarse?
No en muchos países se subvenciona el cine como aquí. Y es que aquí hay un defecto de por si: excepto honradas y contadas ocasiones, el cine español no vale nada de nada. Hay que reconocerlo: España será bueno en multitud de cosas, pero en cuanto al cine, no vale. No hay directores buenos ni actores buenos, repetimos, salvo en contadas ocasiones. Tuvimos la oportunidad de ver la película «No hay paz para los malvados», quien se ha llevado la mayoría de los Goya (el «Oscar» del cine español). Vaya patata de película, señores. Mal argumento, mal guión y mal todo, excepto el actor que no lo hace demasiado mal.
Opinamos que el cine actualmente y como está la situación económica en este país, es un lujo derrochador que se subvenciones. ¿Para qué, si no lo ve nadie??? Miremos en las salas de cualquier cine en cualquier ciudad española: están vacias, salvo en Torrente IV, que encima no recibió ningún premio cuando ha sido la película más taquillera del cine español… y eso dice mucho del cine español, por cierto.
Cuando se ve en las primeras imágenes el símbolo del ICO que significa que les ha concedido financiación, no podemos dejar de pensar: ¿cuántas empresas, pymes que están asfixiadas por las deudas, no habrán podido financiarse por culpa de esta película que al final no va a ver nadie? Intolerable y lamentable que en este país pase esto.
Que los directores se espabilen y se busquen la financiación ellos solitos, y no pidan al Gobierno algo que realmente no les corresponde, al menos, no hasta que pase esta terrible crisis. Ya la Unión Europea dió un toque de atención al anterior Gobierno con este tema y les echó la bronca. Cuántos millones de euros perdidos para películas destinadas al fracaso, qué pena.








