A esta película le pasa lo mismo que la mala película sobre Noe: ya tiene un guión escrito, la Biblia ni más ni menos, con lo que como mucho pueden adornar de alguna manera un desarrollo de la película, pero una vez más la han pifiado, y las pifias están a la altura de la película de Noe.
En «Éxodus: dioses y reyes» tenemos a Christian Bale como Moisés, un Moisés que le gusta discutir con Dios. Y como más friki todavía, Dios no llega a aparecer directamente soltando su voz, sino que envía a un mensajero… ¡con forma de niño con malas pulgas y prepotente! Es decir, se junta Moisés discutidor que cuestiona a Dios constantemente, y al niño ese con cara de que le hace falta que le den una buena torta.
Y hay muchas lagunas en la película: por ejemplo, la conversación de Moisés con Dios respetuosa no aparece, el hecho de que hablan con Faraón Moisés y su hermano Aarón ya que Moisés se sentía inseguro, tampoco aparece. El detalle de que Moisés tira el bastón que le da Dios y lo convierte en serpiente y los «magos» egipcios también lo hacen pero son inferiores, tampoco aparece. Y en cuanto a las plagas.. capítulo aparte.
El hecho de convertir el agua de Nilo en sangre es por que sueltan decenas de caimanes y cocodrilos que se cargan todo lo marino y por eso el agua se llena tanto de sangre que… se «convierte» en sangre. De ahí la carne se pudre y salen las ranas, que de ahí empiezan las pestes y diviesos, pero se les olvida la plaga de caer fuego del cielo. Imperdonable.
Y el resto de la película es igual de surrealista, ya que en vez de dividir las aguas del mar Rojo es como si hubiera habido un tsunami. En fin. Entretenida, es, pero si nos ceñimos a lo que dice la Biblia… como Noe, es decir, «na de na».









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