El urbanismo valenciano en los últimos años y con el PP al frente ha sido continuamente objeto de críticas tanto en la Comunidad Valenciana, como en España, y en Europa también, hasta llegar incluso a tener que modificar dos veces seguidas dicha ley.
Desde luego, gente británica sobretodo se ha quejado de que han recibido abusos urbanísticos, tipo por ejemplo fincas o terrenos que han tenido que dejar y les han dado una miseria, y eso es algo que hay que evitar por completo, aparte de la dignidad de las personas, por la mala imagen que se está ganando la Comunidad Valenciana en Europa por esto.
Por eso, llega la tercera ley urbanística valenciana, que se supone (recalco: «se supone») que arregla todos estas maltrechas e injustas leyes que parece que lo son, y sale a la luz este año. Como principales novedades, que limitarán las reclasificaciones masivas a través de los PAI (programas de actuación integrada) y la iniciativa urbanística será de loa Ayuntamientos y no de los promotores, que verán reducidao bastante su poder actual. Los promotores ya no podrán impulsar nuevas urbanizaciones que tripliquen los habitantes de un municipio, y los Planes Generales municipales no podrán tramitar planes al margen del diseño urbanístico municipal del Ayuntamiento en cuestión.
Es decir: parece que con esta nueva ley se acabó el hacer una urbanización en Villaparriba, de 550 habitantes, y que se convierta en una megaciudad de 25.000 y sin saber si va a haber agua potable para todos o no. En principio, y recalco de nuevo, en principio, se resuelven estas cuestiones con la nueva ley. Ahora falta que en Bruselas también les guste y ya no hayan más quejas. Ese es otro cantar.








