Sin duda, la fiesta se ha convertido en internacional desde hace muchos años. En una localidad valenciana llamada Buñol, ayer se dieron de tomatazos más de 45.000 personas en su calle de la tomatina.
Resulta impresionante el ver cómo gente de todo el mundo, y cuando decimos todo el mundo, no exageramos en absoluto, se agolpan para tirarse más de 100.000 kilos de tomate en unos minutos, mientras el camión va pasando también tirándoles tomates.
Además, es una fiesta barata: los tomates te los dan y la entrada es gratis, simplemente tienes que acercarte a Buñol y disfrutar del espectáculo. Y pensar que esta fiesta la empezaron unos vecinos que les dió por tirarse tomates… Es una manera de divertirse, y sin necesidad de emborracharse ni de tomar alcoho, por lo menos por regla general, no como pasa en otras fiestas que la clave es emborracharse.
Que la Comunidad Valenciana tenga dos fiestas internacionales, además de los Moros y Cristianos por la zona de Alicante, resulta bueno en el afán de conseguir turistas.








